Mojácar se erige sobre una montaña, en una posición predominante con fantásticas vistas, especialmente al atardecer. Conserva su herencia árabe y, fiel a su arquitectura, mantiene sus cúbicas casas serpenteando las estrechísimas calles de un pueblo blanco.
Su nombre proviene del latín “Mons Sacra” que evolucionó al “Muxacra” árabe y significa “montaña sagrada”. Se supone que se trata de la que fue la antigua ubicación de Mojácar una colina próxima a la actual, de forma piramidal y que en su día albergó un puerto fenicio. |